¿Estás segura de que no es una etapa?
- Lua Calliope
- 7 jul 2024
- 3 Min. de lectura
Esta fue, quizás, una de las preguntas que más conflicto me causó al inicio de mi transición. Cuando mi madre me preguntó esto no supe que responder, sin embargo, en ese punto ya me había cansado de esperar a que llegara la certeza en forma de susurro o epifanía. Para ese momento ya tenía varios años en análisis con un psiquiatra-psicoanalista conocido en mi ciudad, pero, me resultaba injusto que tuviera que ser él quien definiera si yo era quién era, que fuera él quien otorgara el visto bueno para empezar a vivir o para reclamar mi identidad. ¿Por qué? ¿Por ser psiquiatra? ¿por ser hombre? ¿por ser cisgénero o heterosexual? ¿Quién o qué le otorgaba la autoridad de decir algo sobre mi identidad? ¿Y si su respuesta hubierse sido no? ¿hubiera yo desistido de esa pulsión que me movía en la búsqueda de sentido?
Muchas personas llegan a mi consulta con la esperanza de que les diga quiénes son o si son quiénes creen ser y, por mucho, me resulta un atropello, una revictimización de un proceso que ya sufrieron desde el inicio mismo de sus vidas, donde alguien les dijo estrictamente quiénes eran y quienes podían llegar a ser. Lo que le propongo a mis pacientes, en su lugar, es trabajar los miedos, las dudas, las inseguridades, el temor a lo que se puede perder tras una transición, lo que puede cambiar. Les propongo trabajar los prejuicios internalizados sobre ser una persona trans, después de todo, nos hemos desarrollado en un mundo que coloca la meta, la normalidad y la felicidad en el desarrollo y expresión de una identidad cisgénero y una orientación heterosexual. Una vez trabajados estos aspectos confío en que mis pacientes sean capaces de enunciarse, de decir algo sobre sí, sobre su identidad y, quizás, decidir si iniciarán una transición y de qué tipo será. Esto puede parecer decepcionante para muchas personas, es claro que siendo la transición una maniobra radical en la búsqueda del Ser, nadie quiera equivocarse o arrepentirse, las personas deseamos certeza, sin embargo, creo que pocos aspectos en la vida humana se dan bajo este criterio. Las personas se casan y pueden divorciarse, inician carreras que pueden no terminar o ejercer, invierten en negocios que fracasan o tienen hijxs sin planificar. Estas son decisiones importantes y, aún así, otras direcciones son posibles, ¿por qué entonces la saña con las personas que desean iniciar una transición de género? ¿por qué se nos exige certeza sobre una de las preguntas más complejas de la existencia humana: "¿quién soy?"
Para muchas personas puede ser un alivio saber (de acuerdo con cifras de la Organización Mundial de la Salu) que las de-transiciones corresponden a menos del 1% dentro de la comunidad trans, y que estas se relacionan con experiencias traumáticas en el contexto social, laboral, familiar o educativo después de transicionar. En todo caso, no considero que las de-transiciones sean un retroceso o anulación de la experiencia trans, sino más bien un movimiento en otra dirección donde la vida haga más sentido.
Hasta ahora, en los años que llevo transicionando y acompañando a personas trans, no conozco a nadie que haya iniciado este proceso con una certeza. Lo que he visto en su lugar, es una gran disonancia entre saber quién eres o quién no eres versus todo lo que puede perderse una vez iniciado este proceso.
En todos los casos en los que se inicia una transición existe la posibilidad de perder espacios y personas, pero, te puedo garantizar, que cruzando este río encontrarás nuevos vínculos, espacios y experiencias donde podrán reconocerte por quien eres, quien estás siendo y quien estás en proceso de ser.
Este camino no es fácil, pero vale la pena defender quien eres.
Escribeme tus pensamientos sobre esta entrada luacast.c@gmail.com
Comments